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LA MEDIACIÓN

LA MEDIACIÓN

Resulta indudable que una de las características de las sociedades modernas es el aumento, tanto en número como en complejidad, de los conflictos sociales, lo que ha producido un fenómeno que podemos denominar como “sobre-judicialización de la sociedad moderna”, y cuyas consecuencias son conocidas por todos: lentitud que en ocasiones llega a lo desesperante, elevados costes, ausencia de garantías por la diversidad de criterios judiciales y, en muchas ocasiones, resoluciones que no agradan a ninguna de las partes y que incluso no se pueden/quieren cumplir por éstas, lo que nos avoca necesariamente a un nuevo procedimiento de ejecución (cuando no de recursos), con lo que el círculo vuelva a empezar, más costes, más tiempo, más resoluciones… y mientras tanto, en los Juzgados y en los despachos de abogados se acumulan ejecuciones que terminan quedando en un punto muerto indefinido cuando no definitivo. Es por ello, que se hace imprescindible una labor previa de viabilidad del caso concreto antes de acudir al Juzgado, y en muchas ocasiones, agotar otras alternativas previas.

 

Pues bien, es esa situación que hemos denominado de “sobre-judicialización”, la que ha motivado, que en los últimos tiempos, se hayan buscado por las sociedades modernas otros mecanismos de resolución de conflictos, alternativos a la vía Judicial o complementarios de la misma, asentados en la autonomía de la voluntad, y es, en este marco, donde surge la figura de la  Mediación.

Partiendo de ello y en un primer acercamiento podemos definir la Mediación como aquella técnica auto-compositiva, que, mediante la intervención de un mediador, cuya labor consiste únicamente en facilitar el procedimiento de negociación, se  intenta que las partes lleguen a un acuerdo por sí mismas, sin que les sea impuesta la decisión por un tercero que interviene en el conflicto.

Ya en esta definición, observamos una de las características nucleares de la Mediación, que no es otra que la ausencia de imposición a las partes de la resolución del conflicto por un tercero, si no que son las propias partes las que, con la intervención de un mediador, intentan llegar a un acuerdo, a través de un acercamiento empático y no adversarial, promotor de  soluciones creativas y voluntariamente asumidas por las partes. Surge así otra característica nuclear de la Mediación, esto es, la absoluta voluntariedad, tanto para someterse a la mediación, como para continuar con ella y para el cumplimiento del acuerdo. Estos dos caracteres, unidos al de neutralidad del mediador, el carácter personalísimo y la estricta confidencialidad, nos pueden acercar a conocer la naturaleza de la Mediación, todo ello presidido por la buena fe y respeto mutuo de las partes.

Son estas características las que hacen de la Mediación una técnica única y la diferencia de otras figuras, y así:

-Se diferencia de los procesos judiciales y arbitrales, en que en estos la decisión viene impuesta por un tercero, frente a la mediación en la que se  intenta que las partes lleguen a un acuerdo por sí mismas.

-Se diferencia de la simple negociación, porque se gestiona el conflicto sin que se produzca la actuación de terceros neutrales, a diferencia de la mediación en la que interviene el mediador.

-Se diferencia de la conciliación, en que, aún cuando en la gestión del conflicto interviene un tercero, este no tiene como misión incitar al acuerdo de las partes, si no que se limita a reunir a las partes y transmitir entre ellas los mensajes e informaciones.

Por otra parte, la mediación presenta ciertas virtudes en la resolución de conflictos, que a modo de esquema podemos concretar en las siguientes:

-Sencillez y celeridad, la mediación puede suponer un ahorro de tiempo muy importante, sobre todo, en relación con las alternativas jurisdiccionales.

-Economía, ya que el mediador es el único profesional que interviene. Es por ello que se hace viable para una amplia gama de personas y empresas, en palabras de A. Floyer Acland: “para aquellos que no son tan pobres como para tener ayuda legal ni tan ricos como para correr el riesgo de perder”.

-Eficacia, al ser las partes las que deciden la solución del conflicto, implicándose mucho más en el proceso y en el cumplimiento de lo acordado, pues las partes lo toman como “algo suyo”.

-Favorece la comunicación, lo que puede ser muy ventajoso respecto de aquellos conflictos surgidos entre partes cuyas relaciones contractuales quieren continuar en el futuro.

-Produce una disminución de los litigios, y en todo caso, sirve para fijar con claridad la posición de cada una de las partes ante el conflicto, lo que puede ser muy interesante a la hora de plantear una hipotética demanda.

-Persigue la resolución del conflicto y no el castigo de los infractores.

-Adaptación de la resolución del conflicto a las circunstancias y necesidades de la las partes, por lo que no se siguen criterios prefijados ni antecedentes.

-No hay un vencedor y vencido, por lo que no se corre el riesgo de imposición de las costas, sino solamente un conflicto y la búsqueda de la solución adecuada de forma voluntaria y activa por las partes. En principio, los costes de la mediación serán satisfechos por ambas partes salvo que se acuerde lo contrario.

Hecha esta caracterización de la Mediación, abordaremos a continuación las cuestiones de la situación legislativa en España, desarrollo del procedimiento de mediación y los efectos de la mediación y el proceso jurisdiccional.

1.- La situación Legislativa de la Mediación en España:

Sin perjuicio de de la existencia de textos normativos que hacen referencia expresa a la Mediación o regulan algún aspecto relacionado con la misma, tales como, en el ámbito civil los artículos 770, 771 y 777 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, en el ámbito laboral los artículos 63  a 68 de la Ley reguladora de la jurisdicción social, en el ámbito penal relativa a la responsabilidad penal de los menores, y sin perjuicio de las normas de mediación familiar dictadas por la mayor parte de las Comunidades Autónomas (entre las que no se encuentra Murcia), la regulación actual de la Mediación se encuentra contenida, para los asuntos civiles y mercantiles, en la Ley de 5/2.012, la cual sienta las bases de la Mediación y de la figura del mediador, y gira en torno a tres ejes principales, esto es, la desjudicialización (para asuntos que pueden tener una solución más adaptada a las necesidades e intereses de las partes que la judicial), la deslegalización (rige en contra un principio dispositivo para adaptar la mediación a las circunstancias concretas de las partes), y la desjuridificación (como manifestación de ese principio dispositivo).

2.- Desarrollo del procedimiento de mediación:

Como hemos indicado una de las grandes ventajas de la mediación es su celeridad:

A modo general podemos señalar las siguientes fases básicas del procedimiento de mediación, siempre partiendo de su carácter dispositivo:

-Petición de mediación al mediador o centro de mediación.

-Reunión inicial informativa de la mediación y del mediador.

-Desarrollo de la mediación. Se desarrolla en sesiones conjuntas o independientes de cada una de las partes.  La duración será siempre lo más breve posible y se concentrará en el mínimo de sesiones

-Terminación y acta final. Acta, que puede resultar con acuerdo o sin acuerdo, se entregará a cada una de las partes, indicándoles el carácter vinculante del acuerdo y la posibilidad de elevarlo a escritura pública a los efectos de configurarlo como título ejecutivo, verificando el notario el cumplimiento de la Ley de Mediación y que el mismo no es contrario a Derecho.

 

3.- Los efectos de la mediación y el proceso jurisdiccional.

Una vez indicadas las ventajas generales de la mediación y su condición de instrumento de resolución de conflictos como alternativa a la vía Judicial, nos centramos ahora en el papel y efectos de la Mediación en aquellos supuesto en los que el conflicto ya ha llegado a las instancias judiciales.

-Como es sabido en los procesos civiles, rige el principio de disposición del objeto del proceso por las partes, y por lo tanto, en cualquier momento del procedimiento las mismas pueden someterse a mediación, solicitando la suspensión del proceso, si bien, como novedad puede ser el propio Juez que informe a las partes de esta posibilidad e incluso invitar a acudir a la mediación.

-Para el caso de que las partes hayan pactado previamente la sumisión a la Mediación en el caso de surgir entre ellas algún conflicto, y cualquiera de ellas incumpla dicho acuerdo presentando demanda, podrá la otra interponer la correspondiente declinatoria debiendo inhibirse el Juzgado de conocer.

-El comienzo de la mediación suspende la prescripción y la caducidad de las acciones, manteniéndose la suspensión  mientras dure la mediación.

-Carácter vinculante del acuerdo y la posibilidad de elevarlo a escritura pública o homologarlo judicialmente a los efectos de configurarlo como título ejecutivo.

En conclusión, podemos indicar que la mediación, como mecanismo de resolución de conflictos, alternativos a la vía Judicial o complementarios de la misma, empieza a jugar un papel cada vez más destacado en nuestra sociedad, ofreciendo importantes ventajas respecto de otros instrumentos de resolución de conflictos, y especialmente en lo que se refiere al coste temporal y económico, lo que poco a poco hace que asuma un papel más protagonista en el tráfico actual, y que muy previsiblemente seguirá creciendo en el futuro. En Abogados Torre-Pacheco, contamos con este servicio a disposición de nuestros clientes, con profesionales debidamente cualificados para realizar la labor de mediación, con especialización en asuntos civiles y mercantiles, quedando a su disposición para informarles de la Mediación y sus ventajas.

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